Dios y Nuestros Infiernos

Estar cerca de la Catedral de San Pedro en Roma, empuja a pensar en la espiritualidad y que el poder terrenal y la riqueza material no siempre son la clave de la felicidad.

Pero al salir del Vaticano, la dura realidad nos bombardea: el terremoto en Lorca, el Sí y el No del Ecuador, la guerra politica entre los candidatos en el Perú, la crisis de España y la respuesta de la sociedad descontenta  con el nombre de “Indignados” que nació en el kilómetro cero de Madrid y se ha extendido a varios paises, las tensiones dentro de Bolivia y un extenso menú que hace que nos llevemos las manos a la cabeza.
 
Pero mayo no es un mes más, hay un antes y un después: LOS LATINOS 
ESTAMOS ENOJADOS. 
 
- Nuestra voz andina y caribeña se escuchó en la manifestación de Sol, protestando por las detenciones y expulsiones policiales, el desempleo, la falta de oportunidades y un sistema político que, otra vez, utiliza a los migrantes para captar votos y da pocas respuestas reales a nuestras necesidades.
 
- Protestamos contra la sistemática aplicación de la Directíva del Retorno o la “Directiva de la Vergüenza” de la Unión Europea, que busca volver a poner controles fronterizos que dificultarán más el desplazamiento de los extranjeros. Pero también agradecemos a muchos europeos por ponerse “nuestra” camiseta.
 
- Los peruanos deciden el futuro del Perú, sabiendo que no solo depositan el voto, sino que serán una fuerte voz fiscalizadora para quien gane. Los que han “cruzado el charco” ya no creen en los dulces y camisetas con los que antes compraban su voto.
 
- Los ecuatorianos también pueden cuestionar, de cerca y de lejos, las políticas que les parecen inadecuadas.
 
Hace 20 años, estas acciones podrian ser consideradas aisladas por los poderosos que escribían la Historia, pero ahora hay sistemas de discusión, debate y decisión que escriben otra Historia: las redes sociales.
 
Eran lo medios de comunicación alternativos lo que necesitaba la nueva fuerza de la “sociedad civil”. Y hay que utilizarlos con sabiduría.
 
El enojo de los latinos debería canalizarse con más ideas y propuestas para discutir los problemas que hay dentro y fuera de nuestros países. Hay que hacerlo sin violencia, pero con toda la fuerza moral de Gandhi, Luther King, Simón Bolívar, Bartolina Sisa y otros. Nuestras madres nos hicieron nacer para ser mejores y dar un buen lugar para vivir para nuestros hijos.
 
El tablero local y mundial de la democracia tiene una nueva ficha: NOSOTROS, LOS LATINOS.
 
¿Nos conectamos?
 
Esito sería.
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