Como nunca, este Año Nuevo viene marcado por más preguntas que respuestas, que van desde no saber si seguiremos migrando dentro de Europa o Estados Unidos, si vale la pena una “operación retorno” o la incógnita de no saber si el 2012 habrá el fin del mundo o algo parecido, como vaticinan el calendario maya y algunas fuentes científicas.
El tremendo crecimiento del desempleo en España, que afecta a tantos latinos, la crisis europea y la difícil estabilidad en EE.UU. hace que miremos más a nuestra tierra lejana, donde la crisis no es tan fuerte porque, además, hemos convivido con ella mucho tiempo. A eso se suma la fuerte carga emocional de saber que la familia y las raíces están ahí.
Muchos están “re-migrando” de España a otros países de Europa, gracias a la nacionalidad española, pero se encuentran con que los trabajos son casi los mismos en tareas domésticas y obreras, pero que las energías ya no son las mismas, a lo que se suma las barreras idiomáticas de los que viven en Francia, Suiza, Alemania o Italia.
Por el otro lado, está el crecimiento de la cifra de los nacimientos de niños latinos, a duras penas aceptados como “europeos” o “norteamericanos”, pero que son una razón para quedarse, si se comparan los niveles de aprendizaje y los enormes desafíos con otros niños que publicamos en esta edición. Los padres recordamos las carreteras de tierra, el abrazo de solidaridad o la comida típica y nuestros hijos prefieren la tecnología, grandes vías y los buenos contactos para hacer negocios.
Para los padres de familia es un juego de magia lograr el equilibrio entre los valores latinos y los de otras culturas. Los hijos pueden ser demasiado “universales” y otros pueden quedarse en los “guetos” sin aprovechar las ventajas de los alrededores.
El 2011 ha dejado a millones de personas sin hogar por las hipotecas, sin empleo por la crisis, sin familia por los conflictos emocionales y, casi, sin esperanza. A ello se suma el crecimiento de los desastres naturales, las guerras y conflictos y un creciente desgaste moral que da pie a quienes hablan del “fin del mundo” desde una dimensión climática hasta espiritual, amparados en las predicciones mayas que, por ejemplo, mencionan fuertes cambios en diciembre del 2012. Dónde estaremos nosotros en ese momento?
Nadie puede estar totalmente seguro de lo que pasará en unos meses o unos años, pero desde AQUI LATINOS creemos que es necesario evaluar bien el 2011 para no cometer los mismos errores el 2012 y estar peor que antes. El fin del mundo no necesariamente es algo material, sino también moral y ético.
Por eso, hay que poner toda nuestra energía el 31 de diciembre al comer las 12 uvas y que cada deseo realmente sea una buena dosis de bienestar personal y colectivo.
Y, pase lo que pase, AQUI LATINOS estará aquí y allá con los latinos.
Esito sería.
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